Cuando el controversial “querido líder” de Corea del Norte Kim Jong Il se declara a si mismo como “experto en Internet” en una nación ostensiblemente carente de Internet por la propia decisión de este mismo personaje y cuando el aún más controversial gobernante de Irán Mahmud Ahmadineyad es el blogero más reconocido de una nación donde las libertades personales brillan por su ausencia, de seguro que estamos frente a un escenario curioso. Por decir lo menos.

Son dos casos extremos que sirven de ejemplo sobre la integración de las nuevas tecnologías en contextos de autoritarismo. Mientras que el caso de Corea del Norte nos recuerda la realidad de tecno-aislacionismo de Myanmar (Birmania), el caso de Irán (con una de las mayores blogosferas del planeta, pero donde la auto-censura parece ser la norma) nos lleva a cuestionarnos como es que herramientas como los blogs, que en occidente son usadas casi con la más absoluta libertad, pueden ser re-conceptualizadas por los líderes de régimenes autocráticos hasta transformarlas en una pieza más de su aparato de control ideológico.

Este comentario se relaciona con el siguiente artículo que lei hace unas semanas:

Liora Hendelman-Baavur “PROMISES AND PERILS OF WEBLOGISTAN: ONLINE PERSONAL JOURNALS AND THE ISLAMIC REPUBLIC OF IRAN” en Middle East Review of International Affairs, Vol. 11, No. 2 (June 2007)